"En un mundo donde se derrumban los valores, todavía —creo, quiero creer— todavía quedan los libros como un baluarte de la dignidad. Un libro es una llave, es una puerta que puede abrirse, es una habitación donde se encuentra lo que no se debe saber, es un ámbito de conocimiento de la verdad y de lo prohibido, que deja marcas que después no se pueden borrar." Gustavo Roldán (Conferencia "La aventura de leer")
lunes, 24 de agosto de 2020
Leyenda del picaflor
martes, 18 de agosto de 2020
CUATRO MOMENTOS EN LA VIDA DE SAN MARTÍN. CONMEMORACIÓN DEL ANIVERSARIO DE FALLECIMIENTO DE SAN MARTÍN
Este lunes 17 de agosto se cumplieron 170 años del paso a la inmortalidad del prócer máximo de la Patria.
MATERIAL DE LA PÁGINA SEGUIMOS EDUCANDO.
BIOGRAFÍA DEL GENERAL
José de San Martín nació el 25 de
febrero de 1778 en Yapeyú, Corrientes. Sus padres fueron Juan de San Martín y
Gregoria Matorras. Fue el menor de cinco hermanos.
Realizó gran parte de su carrera militar
en España. Allí obtuvo el grado de teniente coronel. De regreso a
Argentina, San Martín se puso al servicio de la independencia de las Provincias
Unidas del Río de la Plata y estuvo al mando del Regimiento de Granaderos a
Caballo y posteriormente, en la jefatura del Ejército del Norte en reemplazo
del general Manuel Belgrano. Luego, en 1817 concretó el Cruce de los
Andes. Tras comandar las batallas de Chacabuco y Maipú, San Martín
consiguió la liberación de Chile de manos de España. En 1821 también consiguió
la independencia de Perú. Un año después se reunió con Simón Bolívar y le
entregó parte de su ejército para que continúe con la liberación de Perú, en la
reunión que se conocería como “La entrevista de Guayaquil”.
San Martín regresó a Buenos Aires, pero desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales partió nuevamente a Europa. Fallece en el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur Mer, Francia, a los 72 y sus restos fueron repatriados a la Argentina el 29 de mayo de 1880. Desde ese momento descansan en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana, custodiado permanentemente por dos granaderos.
CONMEMORACIÓN ALUSIVA
Desde el Sistema Sueños del Arte, se realizó un video alusivo a la fecha y grabado en El Monumento al Pueblo Puntano, de la mano de los coreutas Roxana Romero, Silvia Suárez, Marcela Astudillo, Daniel Ríos Delgado, Marcos Gatica quienes estuvieron coordinados por los profesores Fernanda Rivero y Mario Soloa. “Las escenas se grabaron en un lugar muy significativo para los puntanos, allí funcionó la llamada “Chacra de Osorio”, donde se reclutaban granaderos que luego contribuirían con el ejército del general José de San Martín. El homenaje se hace extensivo a estos puntanos que dejaron todo para participar en la gesta libertadora, tal como lo relata Antonio Esteban Agüero en su obra “Digo el llamado”.
viernes, 14 de agosto de 2020
LA MITAD DE JUAN
jueves, 13 de agosto de 2020
LA HUERTA. SEGUIMOS EDUCANDO
¿Qué van a necesitar para esta
actividad?
· Tijera.
· Tierra.
· Maceta (pueden utilizar cajones de
madera o diferentes envases como bases de bidones o botellas grandes de
plástico).
· Bolsa de nailon o tela arpillera
(este material solamente es necesario si la maceta es un cajón de madera con
aberturas grandes como los que encontramos en la verdulería).
· Arena, pequeñas piedras o trozos
pequeños de cortezas de árboles o madera (estos materiales no son
indispensables).
¡Paso a paso!
Paso 1
Lo primero que necesitan es elegir el
recipiente que van a utilizar para su maceta. Pueden usar macetas que tengan en
casa, conseguir cajones de madera o de plástico o cortar bases de bidones de
agua o de botellas de plástico grandes.
Les recomendamos que la maceta sea
medianamente alta. La profundidad de tierra que necesita cada planta varía,
pero, si van a incluir diferentes plantas, es mejor asegurar una buena altura
(al menos unos 20 cm).
Una vez que hayan elegido la maceta
es importante que, sea cual sea, tenga orificios en su base para permitir el
desagüe cuando la rieguen. En particular, si optan por usar cajones con
aberturas grandes (sean cajones de madera o de plástico), van a necesitar
cubrir su interior con una bolsa de nailon (idealmente de residuos) o de tela
arpillera. Para ajustar la bolsa al cajón y que no se mueva pueden usar precintos,
pero también pueden enganchar la bolsa entre las maderas. De todas maneras, la
bolsa va a quedar sostenida cuando agreguen la tierra. Asegúrense de hacerle
unos cuantos orificios a la bolsa de nailon en la zona de la base de la maceta.
Paso 2
Para garantizar un buen drenaje del
agua en la tierra hay varias alternativas que pueden implementar: mezclar la
tierra con un poco de arena (tiene que estar bien mezclada) o introducir en el
fondo de la maceta piedras de distintos tamaños (entre chicas y medianas) o
pedazos pequeños de madera o de corteza de árboles.
Pueden usar la tierra que tengan en
casa, no hace falta comprarla, aunque, si es posible, no debería estar ni muy
seca ni muy dura. Para comprobarlo tómenla con las manos: deberían sentir que
está un poco húmeda y que se desgrana cuando la agarran.
Una vez lista la tierra, procederán a
rellenar la maceta. Hay que llenarla bastante dejando unos centímetros libres.
Paso 3
Finalmente elijan alguna planta que
necesite ser trasplantada o algún brote que quieran reproducir en otra maceta.
Para conocer cómo cultivar algunas variedades de verdura, les recomendamos la
actividad «Cómo cultivar en
casa».
Seleccionada la planta o brote, con
sus manos hagan un hueco en la tierra de un tamaño acorde al tamaño de las
raíces/base de la planta. Introduzcan luego la base de la planta en la tierra y
rellenen el resto del hueco con tierra. En el caso de bulbos, como el ajo o la
cebolla, introduzcan completamente en la tierra la zona de las raíces más el
bulbo propiamente dicho.
Paso 4
Ubiquen la maceta en alguna zona de
la casa donde reciba sol directo (al menos 5 o 6 horas de luz diarias),
idealmente en el exterior, pero también pueden ubicarla al lado de una ventana
por donde ingrese sol directo o muy buena luz. A veces es necesario ir probando
hasta encontrar las condiciones ideales, te vas a ir dando cuenta por cómo
evoluciona la planta que trasplantes.
Con respecto al riego, también
depende de la necesidad de cada planta. Por ejemplo: la lechuga necesita un
riego diario. Al ajo y a la cebolla no hace falta regarlos todos los días. Es
preferible regar seguido con poca agua que regar de manera espaciada con mucha
agua. Lo que hay que observar es que la tierra no pierda la humedad.
Ahora ya tienen lista la maceta, pero
esta actividad no termina acá. El cuidado de las plantas requiere de
dedicación, observación y compromiso.
Para conocer el lugar ideal del hogar
donde ubicar sus macetas, necesitan observar qué va pasando día a día. Para que
las plantas vayan creciendo fuertes, necesitan diferentes cuidados. Entonces,
¿a qué vamos a prestarle atención? A continuación, te damos algunas
sugerencias.
Sugerencias
La tierra es el indicador del agua
que necesita la planta. Observando la tierra se darán cuenta de si está húmeda
o seca, pero además pueden tocarla con las manos y sentirla, es fácil darse
cuenta.
Por otro lado, van a observar cómo va
creciendo su planta para saber si necesita más o menos luz. Si la planta va
creciendo rápido, pero con poco color verde, más bien pálida, entonces le falta
luz. Por el contrario, si ven que empieza a caerse o se caen sus hojas,
probablemente esté recibiendo mucha luz. Ojo con este síntoma porque también
puede estar indicando que la están regando mucho. ¿Cómo se dan cuenta de la
diferencia? Observando, probando y aprendiendo con los resultados que vayan
viendo en las plantas.
Vayan removiendo cada tanto la tierra
de sus macetas. Es decir, cada varias semanas o una vez por mes, claven un
tenedor en la maceta y muévanlo un poco para remover la tierra. Esto ayudará a
que la tierra no se compacte tanto y permitirá una mejor penetración del agua,
así como también una mejor aireación para sus raíces.
miércoles, 12 de agosto de 2020
José de San Martín | Videos | Pakapaka
martes, 11 de agosto de 2020
ARTE ARGENTINO: QUIÉN FUE BENITO QUINQUELA MARTÍN? PAKA PAKA
La vida de Benito Quinquela
Martín es una leyenda. Fue
abandonado el 21 de marzo de 1890 en la Casa de Niños Expósitos,
Casa Cuna, y allí se fijó su fecha de nacimiento por aproximación: el 1 de
marzo. Ese día festejaría su cumpleaños hasta el final de su existencia. En ese
orfanato viviría su primera infancia.
A los ocho años llegó a su
vida el matrimonio Chinchella. Su
padre adoptivo, Manuel, era genovés y criado en Olavarría. Su madre adoptiva,
Justina Molina, entrerriana, de Gualeguaychú y de ascendencia indígena. Tenían
una carbonería muy modesta.
Benito cursó dos años
de escuela primaria y empezó a trabajar como colaborador en la carbonería. De
adolescente ayudó a su padre en el puerto, como estibador.
El barrio de La Boca
significó un especial deslumbramiento para Benito. La Boca era una babel, no
solamente por la mezcla de lenguas, sino por la multiplicidad de culturas.
Había italianos, japoneses, chinos, uruguayos, yugoslavos, griegos, turcos,
negros.
Ese incesante trajín del
trabajo del puerto, un paisaje que no se parecía a ningún otro de la ciudad de
Buenos Aires, el paisaje del río, los entornos más agrestes de la Isla Maciel y
de algunas partes de La Boca, la arquitectura boquense, el colorido de esa
arquitectura, originó el eterno romance entre La Boca y Quinquela.
Benito,
en tanto que repartía su tiempo entre la carbonería y el trabajo en el puerto,
garabateaba, ensayaba, algunos dibujos, con el carbón de la carbonería, como el
mismo va a reconocer, “con una ignorancia enciclopédica”.
El
primer pincel que tomó en su vida fue a los 14 años, en 1904, cuando participó
para ganarse unos pesos en la campaña que llevó a Alfredo Palacios a ser el
primer diputado socialista de América Latina.
Su vocación
se afirmó con el ingreso a la academia Pezzini-Stiatessi, una de las tantas
instituciones proletarias del barrio. Allí se enseñaban diversas disciplinas,
entre ellas dibujo y pintura, y allí adoptó al único maestro que iba a tener en
la vida: Alfredo Lázari. Con él empieza la orientación definitiva de la
vocación de Quinquela.
Su musa inspiradora fue un
lugar. "La
Boca, su gente, el pulso cotidiano de las calles del barrio fueron esa musa
inspiradora", describe el Director del Museo. Y agrega: "Cuando
afirma su vocación y su lenguaje, cuando empieza a ser Quinquela va a adoptar
una temática, un repertorio, una iconografía que se va a autoimponer como su
marca y se va a sentir imposibilitado de pintar otra cosa que no sea La
Boca".
"Las pintura de
Quinquela no son paisajes sino escenarios. El escenario del trabajo, del
esfuerzo, de la transformación de la obra humana. El Riachuelo es el
desencadenante de esa gran obra que deriva en ciudades pujantes, en sueños de
progreso".
Los restos de Benito
Quinquela Martín fueron enterrados en un ataúd
fabricado por él, años antes, porque decía "que
quien vivió rodeado de color no puede ser enterrado en una caja lisa".
Sobre la madera que conformaba el ataúd estaba pintado una escena del puerto de
La Boca.
Benito Quinquela Martín tuvo una vida
muy dura de esfuerzo, de trabajo. Aun cuando se dedicó al arte, nunca dejó de
sentirse un trabajador más y nunca le quitó el cuerpo al esfuerzo que demandó,
durante toda su vida, el arte.
Falleció el 28 de enero de 1977.















